Con el cambio de tiempo de septiembre, en la tienda vuelvo a preparar pequeños detalles con tarritos de miel junto a plantas y me surge una duda muy doméstica: algunos tarros que estaban fluidos durante el verano empiezan a verse más densos o con pequeños cristales cuando la despensa refresca por la noche.
No quiero calentarla de más ni recomendar una textura concreta si la miel está bien tal cual. ¿Cómo la guardáis en esta época para que no coja humedad ni olores, y qué hacéis cuando se cristaliza: la dejáis así para consumirla, la templáis muy suavemente antes de regalarla o preferís esperar a que vuelva a temperatura ambiente? Me interesa sobre todo una rutina sencilla que no estropee el tarro ni obligue a trasvasarlo.