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Con las primeras lluvias y la humedad de estos días, he vuelto a sacar unos retales de lino para preparar pequeños arreglos. Al extenderlos por la mañana, noto que algunos bordes se ondulan y no sé si estoy viendo una deformación pasajera por la humedad o si el tejido ya viene fuera de hilo.


¿Los dejáis aclimatarse unas horas en plano antes de planchar y escuadrar, o preferís lavar y secar de nuevo antes de marcar? Me interesa qué comprobación sencilla hacéis para no cortar una pieza torcida, especialmente cuando el retal tiene un orillo que parece recto pero la trama tira.

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Yo no volvería a lavar el retal solo porque una mañana esté húmeda. Lo dejaría unas horas extendido en plano, sin peso encima, y comprobaría si el borde se relaja antes de planchar o marcar; el lino recién sacado puede estar reaccionando al ambiente y no necesariamente estar fuera de hilo.


Para comprobarlo sin montar un laboratorio, doblaría la pieza siguiendo el orillo y miraría si los dos extremos y la trama se acompañan. Si al alisar con la mano un borde sigue haciendo una onda y la dirección transversal tira hacia un lado, marcaría esa desviación con tiza y no la usaría como referencia. Primero buscaría una línea estable de trama en un trozo que pueda sacrificar, y escuadraría desde ahí.


Si la pieza va a recibir un lavado como parte normal del arreglo, lo haría antes de cortar y la dejaría secar completamente; si no, para un retal pequeño me parece más sensato aclimatar, planchar con poca insistencia y hacer una prueba en sobrante. Comprar una escuadra nueva para perseguir un centímetro de humedad sería darle demasiado protagonismo al problema.

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