En septiembre me están volviendo las salidas de campo con mañanas frescas y alguna lluvia corta. Cuando el vaquero se moja solo en los bajos y la parte de atrás de las rodillas, me cuesta decidir cómo dejarlo al volver: si lo cuelgo enseguida queda con el peso del agua y algunas zonas se acartonan; si lo doblo para que no ocupe, tarda demasiado en terminar de secar.
No quiero lavarlo cada vez por una llovizna ni guardar una prenda todavía húmeda. ¿Qué os funciona mejor en ese caso: extenderlo del revés, colgarlo por la cintura, darle la vuelta a mitad del secado o esperar a que seque completamente antes de cepillar el barro fino? Me interesa sobre todo la rutina para una prenda de trabajo que vuelve húmeda de una jornada, pero no empapada entera.