En la floristería, al empezar octubre, vuelven los encargos de pequeños regalos con una bufanda fina de merino y algún elemento natural seco. Me gusta presentar el textil con el detalle, pero me preocupa que, si el conjunto pasa unas horas en un local húmedo o cerca de flores aromáticas, la bufanda coja olor, condensación o roce de restos vegetales.
¿Separáis siempre la prenda del ramo con una funda de papel o tela y dejáis una cámara de aire, o la preparáis solo al recoger el regalo? Si la bufanda ha estado una tarde en un espacio húmedo, ¿la aireáis abierta antes de doblarla y envolverla? Busco una forma bonita pero fácil de mantener, sin tener luego que cepillar o lavar una prenda delicada por haberla presentado junto a elementos naturales.