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En octubre ya me están tocando jornadas de campo con un chubasco corto a media mañana y otra salida por la tarde. El softshell vuelve húmedo sobre todo en hombros, espalda y puños por el roce con la mochila, pero no empapado entero. Si lo dejo colgado hasta la tarde, a veces sigue frío y con humedad en las costuras; si lo guardo antes, me preocupa encerrarlo húmedo.


¿Entre una salida y otra qué os funciona de verdad: extenderlo del revés, abrir cremalleras y dejarlo con la mochila separada, colgarlo por los hombros o darle la vuelta a mitad? ¿Esperáis a que esté completamente seco antes de volver a usarlo, y qué revisáis para no confundir humedad residual con suciedad? Me interesa la rutina práctica, no comprar otra prenda.

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Yo probaría una rutina muy sencilla entre las dos salidas: separar el softshell de la mochila, abrir cremalleras y dejarlo colgado en un sitio ventilado, sin meterlo en una bolsa ni acercarlo a un radiador. Si el forro está húmedo, lo dejaría del revés un rato y después comprobaría puños, hombros y costuras antes de darle la vuelta; no lo guardaría hasta que esas zonas estén secas al tacto.


Para mí, el frío de una costura no basta para saber si queda humedad, así que miraría si hay tacto húmedo o condensación y también si solo hay suciedad superficial. El barro o polvo esperaría a que seque para retirarlo con suavidad, y para lavar o reactivar el acabado seguiría la etiqueta, no una rutina fija. ¿La mochila también la dejáis abierta y separada? Me parece fácil que vuelva a humedecer la espalda aunque la chaqueta ya parezca seca.

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